Muerte Osama: Explicable. Show E.U: indignante
(1) Con las atrocidades que había cometido Osama Bin Laden, quedaba plenamente justificable su muerte. De eso el primero que tenía que estar consciente era él mismo. Ese era el precio que pagaría por haber provocado tantas bárbaras muertes de gente inocente, tanto en los Estados Unidos como en otras partes del mundo.

(2) Pero necesariamente a la conciencia colectiva de la civilización Occidental, le tiene también que horrorizar que se le ejecutara de manera fría ante los ojos de su mujer y, especialmente, frente a sus hijos, adultos y menores. Porque eso de que puso resistencia, desafía desvergonzadamente a la inteligencia humana. Porque, ¿cuál es el tipo de resistencia, como ha difundido el gobierno norteamericano, qué pudo haber puesto este hombre? ¿Irle encima a un comando de 25 soldados fuertemente armados? ¿O gritarles y maldecirles?
(3) ¿No hubiera sido por igual una acción grandiosamente exitosa a nivel mundial, que a este individuo se le hubiera apresado y llevado a los Estados Unidos para ser juzgado, a sabiendas que sería condenado a la pena capital o a cadena perpetua, para gran satisfacción y consuelo espiritual de los miles de familiares que perdieron a sus seres queridos en los atentados que este terrorista organizó o inspiró?
(4) Pero lo más grave, y aquí es donde viene el otro show vergonzoso, es el que tanto el gobierno estadounidense como la prensa de ese país y de muchas otras naciones, se prestaran a exaltar hasta el paroxismo como una de las más grandes hazañas en el mundo, el que 25 hombres entrenados al máximo y armados con poderosas y sofisticadas armas, asaltaran una casa, ejecutaran a un hombre inerme y apresaran a unas cuatro personas más, entre estas a niños. Que la Casa Blanca y el Pentágono lanzaran esa campaña, tiene explicación, aunque poca justificación, pero el que la prensa del mundo les sirva de resonancia, es algo repugnante.
(5) Pero lo que tiene que colmar de indignación a toda persona que se respete un poco, es el que la Casa Blanca condecorará como héroe al miembro de los famosos Seals six del asalto al bunker de Bin Laden, que le hizo a éste los dos disparos mortales. ¡Cuánta valentía! ¡Cuánta heroicidad! ¿Acaso un par de soldados regulares de cualquier ejercito del mundo no hubieran podido hacer lo mismo al minúsculo grupo que habitaba esa mansión en Abbottabad, Pakistan?
Restropectivas
Si los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, léase Agencia Central de Inteligencia (CIA), Negociado Federal de Investigaciones (FBI) y unas diez entidades más, que se tragan miles de millones de dólares del presupuesto de la nación para la protección de la misma, hubieran procedido con una mínima de la eficiencia con la que se las proyecta a través del cine, jamás hubieran ocurrido los atentados del 11 de septiembre del 2001.
Mucho tiempo antes de esos acontecimientos, en Manila, Filipinas, fue detenido por la Policía un individuo de dos, a quienes les explotó una bomba que estaban armando en un apartamento de esa ciudad. Después de ser sometido el apresado a terribles torturas (de acuerdo a un documental de Discovery Channel), confesó, primero, que estaban complotando para matar al papa Juan Pablo II, quien visitaría en pocos días ese país, y en segundo lugar ofreció con lujo de detalles los planes para cometer atentados con aviones comerciales en los Estados Unidos. Sin embargo, y siempre de conformidad con el reportaje difundido hace pocos días, los departamentos de seguridad del país del Norte, a quienes les fueron ofrecidas esas confesiones, no prestaron la debida atención a las mismas.
Lo mismo ocurrió con advertencias en ese mismo sentido que ofrecieron diferentes fuentes extranjeras, entre ellas una del gobierno de Egipto.
Y ante tantos indicios el FBI dejó que en sus propias narices los terroristas mataran a miles de inocentes estadounidenses. ¡Pero es qué inclusive la más grave evidencia de que algo grande podía ocurrir, fue la bomba explotada precisamente en el sótano del World Trade Center en el 1993, matando a seis personas.
Después se supo que el tipo que colocó el artefacto y que se escapó por el aeropuerto Kennedy, pidió excusas a Al Qaeda por no haber derribado las torres, pero que prometía hacerlo en una próxima ocasión.
Finalmente, ¿cómo se explica qué ante tantos hechos e informaciones, el FBI no detectara a los conspiradores árabes y de otros países de África y Asia que fueron a estudiar aviación a varias academias en los Estados Unidos?
¿Y ahora todas esas ramas del gobierno norteamericanos vienen a tirar las campanas al aire y a proclamar a los cuatro puntos cardinales, qué son unos supersabios y unos grandísimos héroes?

Muy buenas ponderaciones, pero entiendo que todo esto sea de la forma que paso, lo ideal fuese como manifiestas en estos puntos muy bien atinados.
ResponderEliminarLa Restropectivas, debio ser Retrospectivas, para evitar confusiones en los que buscan cosas sobre los temas escritos.
Saludos cordiales. Jose Delance.