“Antes nada…”.
Esta expresión, con la cual comienzan muchos oradores y maestros de ceremonias sus intervenciones, es motivo de controversia dentro del show business hispano, como de la retórica en general, ya que muchos consideran que es una locución fallida, que denota ineficiencia, ya que según su parecer “antes que nada”, no hubo nada, y por lo tanto la salida resulta insustancial.
Empero sí es justificable la expresión, pues nada es un pronombre y adjetivo indefinido, pero pronombre al fin y al cabo, o sea toda una categoría gramatical. Por lo tanto con “antes nada” lo que se quiere significar es que en lugar de comenzar cualquier tipo de acto con otra cosa, con otro tema, se iniciará la actividad con lo que a continuación se expone.
Veamos usos corrientes del pronombre:
“Se preocupa por nada”. - “¿Juan trajo la encomienda?”. -“No, el no trajo nada”. “Esa película no tenía nada qué vérsele”. “La comida no me gustó para nada”. “Nada de lo tuyo me interesa”.
O sea que claramente al vocablo el idioma le atribuye un peso específico, un contenido.
Pero es que además la gramática ofrece la licencia denominada elipsis, que permite, tanto en el habla como en el escrito, dejar entendido algo sin la necesidad de describirlo rigurosamente con todas las palabras que ello implique. Lógico, hay que cuidar mucho de no violar ni a la misma gramática, ni mucho menos la lingüística.
El prestigioso periodista y lingüista español, Alex Grijelmo, en su obra La gramática descomplicada, numera entre los adjetivos y pronombres indefinidos de cantidad a poco, muchos, nada, algo, escasos demasiado todos, bastantes.
Señala que ellos “no determinan exactamente sino que indeterminan”. Para a seguida rematar que “determinan una indeterminación”.
En el texto Gramática – lengua española de Larousse, escrito por Irma y Martha Elena Murguía Zatarain, así como por Gilda Rocha Romero, se lee que:
“Los pronombres indefinidos designan seres o cosas cuya identidad o cantidad es imprecisa, ya sea porque no interesa, no conviene o porque no es posible hacer la determinación; como los demás pronombres, estos también están en lugar de un nombre”.
Y entre la extensa lista que mencionan recogen a nada, dando como ejemplo: “Ese día no sucedió nada”.
El Diccionario Panhispánico de dudas de la Real Academia Española, define a nada así: “Pronombre indefinido que significa ´ninguna cosa´. Los adjetivos a él referidos deben ir en masculino singular: *Nada es nuevo en la vida* (Paso Palinuro –Mex. 1977); *No observó nada extraño en el comportamiento del presunto asesino* (Abc –Esp.- 27.11.87).
Echemos de ver eso de ´Los adjetivos a él referidos…´, lo cual sería lo mismo si indicara: Los contenidos a los que se refiere…
Por lo tanto cuando un hablante expresa ´antes que nada´, es exactamente lo mismo que si en cambio dijera ´antes que otra cosa comencemos con…´.
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