Podrían nombrar López Rodríguez en el Vaticano
Por Humberto Olivieras
A raíz de la escogencia del cardenal argentino Jorge Mario Berglogio como
el nuevo pontífice de la Iglesia Católica, ha circulado el rumor en redes
sociales de Italia de que el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, de la
República Dominicana, podría ser nombrado en un cargo en el Vaticano.
El rumor ha tomado pábulo a raíz de una expresión que se filtrara fuera del
entorno intimo del nuevo papa, en la cual le dijera al dominicano, en el
momento que se dirigía a la ventana para darse a conocer en la plaza de la
catedral de San Pedro, que le gustaría tenerlo siempre a su lado.
De ahí que López Rodríguez apareciera en ese acto cerca de Su Santidad,
opacando a otras encumbradas figuras de la Santa Sede. Cosa irregular dentro
del celoso y estricto protocolo que se sigue para la más mínima ceremonia en el
augusto lugar.
Por igual las redes se hacen eco de las señales de simpatía que dejara
traslucir el prelado dominicano durante los aprestos para la votación del nuevo
papa, en la persona de su par argentino.
Los innominados entendidos citados en las redes consideran que el cardenal López Rodríguez
podría ser llevado a un cargo en el Vaticano, primero, por la estrecha amistad entre ambos personajes, cimentada a través de
las diversas visitas que Berglogio realizara al país antillano para participar
en actividades eclesiásticas, así como
en la incursión de ambos en el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), del
cual fueron presidentes respectivamente.
Y en segundo lugar se basan en que el nuevo papa querrá hacer algunas
innovaciones dentro de su gabinete, ante los graves señalamientos negativos que
han salido a relucir en torno a los purpurados enquistados en Vaticano. El
mismo Benedicto XVI después de que anunciara su renuncia a la silla de San
Pedro, hablo públicamente de la necesidad de la Iglesia de renovarse.
Un exsacerdote dominicano que
emitiera su opinión en relación con el tema, bajo condición de anonimato, expresa
que al cardenal López Rodríguez le sería muy cuesta arriba desligarse de la
jefatura de la Iglesia en la República Dominicana, en vista del papel hegemónico
que ejerce sobre la vida del país. Sitial desde la cual lograra que el Congreso
no aprobara la ley del aborto, tampoco el matrimonio gay, que no derogara el
concordato entre el Estado Dominicano y el Vaticano, así como restringir que
las iglesias evangélicas obtuvieran licencias para administrar matrimonios,
entre muchas otras cosas.
Asimismo destaca las directrices políticas suyas que son acatadas
obedientemente por gobernantes y opositores. En ese orden resalta que además el
prelado dominicano ostenta el rango de Mayor General de las Fuerzas Armadas como máximo capellán,
bajo el acuerdo del referido concordato. Cargo que le reporta el sueldo
correspondiente y muchos otros estipendios.
Empero el excura hace hincapié en que un nombramiento de López Rodríguez en
el seno del Vaticano, lo catapultaría a
una posición privilegida para ser tomado en cuenta para el pontificado ante un
fallecimiento de su mentor.
“No olvidemos” –señala el consultado- “que a la muerte del primer cardenal
dominicano, Octavio Antonio Beras Rojas, en 1990, los obispos más connotados y
brillantes en ese entonces para sucederle eran Roque Adames Rodríguez y Hugo
Eduardo Polanco Brito, y que para extrañeza de propios y extraños quien logra
la alta investidura por parte del entonces papa Juan Pablo II, fue López Rodríguez,
lo cual indica su capacidad de gestión”.
“La historia juzgara la labor del cardenal al frente de la Iglesia”,
manifestó el interpelado, “porque
mientras a diario incide en la prensa sobre los aspectos más diversos de la
cotidianidad del país, como leyes, inmigración, educación, cultura, políticas
partidarias, narcotráfico, ecología y muchos más, la verdad es que la
feligresía católica ha decrecido notablemente a nivel nacional”.
Precisamente en un reporte de una agencia internacional publicado en estos
días en la prensa dominicana, se lee que “… la proporción de latinoamericanos
que se declaran católicos pasó de 75% a mediados de los años 90 a cerca de 65%
en 2011, indico a BBC- Mundo Martha Lagos, directora del estudio de opinión pública
regional Latinobarómetro”.
Es oportuno subrayar que el estudio se refiere a toda la región
hispanoamericana.
Sobre la República Dominicana en particular no se han publicados estadísticas
al respecto en los últimos años, pero la opinión general es que el mismo
fenómeno ocurre en el territorio nacional, avalado dicho criterio -por otra
parte- en el florecimiento de diferentes denominaciones de iglesias cristianas.
