De conformidad con rumores muy socorridos en Nueva York el merenguero Johnny Ventura ha venido gestionando dentro de la jerarquía del PLD, el puesto de cónsul en la Gran Manzana. Algo que también buscó en el último cuatrienio de L. Fernández.
Como es sabido desde hace muchos años el artista reside en el estado de Nueva Jersey, desde donde opera un negocio de los llamados pirámide, consistente en el reclutamiento de personas comunes que inviertan dinero y se dediquen a afiliar a otros que a la vez les dejen residuales a los primeros, y así en sucesión interminable
En los Estados Unidos y otras partes han proliferado tales esquemas basados en la operación de un servicio o de un producto tangible. Así ha habido pirámides basadas en cosméticos, joyas, medicinas naturales, vitaminas, etc. El de Ventura ha sido el de energía eléctrica. Para ello se ha movido a través de reuniones caseras tanto en el llamado Estado Jardín, como Nueva York, Pennsilvania y Massachusetts.
Se da por entendido que el merenguero se dedicó a ese entramado debido a que cayó en una situación económica desesperada. Y de ahí que se difundiera la especie –muy sostenida en Nueva York- que su condición para apoyar a Leonel Fernández en las elecciones del 2008, consistió en el saldo de una deuda millonaria que tenía con el Banco de Reservas, así como también a que tanto a él como a sus hijos el gobierno les otorgara jugosos contratos para tocar en las campañas del PLD.
Y ante las recientes críticas de Ventura a las manifestaciones públicas contra la reforma fiscal, muchos están indignados contra el mismo, no tanto porque siendo de origen humilde no apoyara tales reclamos, sino porque con su postura desconoce las distinciones y honores que recibiera del PRD, y en particular de Peña Gómez, cuando en la década del ´80 fue seleccionado para el cargo de diputado, como para el de síndico por Santo Domingo.

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