La rebelión del pueblo contra Funglode
Por Humberto Olivieras
Lo que tanto se ha esperado por los últimos años, el pueblo dominicano ya despertó y comenzó a rebelarse contra una institución privada de enormes recursos financieros y con una compleja organización técnico-profesional, cuyos fondos han provenido del Estado en base a una trama fraudulenta y chantajista que arranca desde el mundo empresarial del país y que envuelve a entidades internacionales. Estas últimas de manera insospechada.
Se trata de la Fundación Global de Desarrollo y Democracia, bunker personal del expresidente Leonel Fernández Reyna.
Prevaleciéndose de su condición de presidente de la República , lo cual le permitía otorgar prebendas y contratos multimillonarios (lease Odebrecht, Acero Estrella, etc., etc.), Fernández se amparó en esa posición para conseguir que los beneficiarios de esos favores se lo pagaran a él ´donando´cuantiosas sumas a Funglode. Incluso organismos oficiales como el Banco de Reservas, Banco Central, cámaras de diputados y senadores y muchas otras entidades de su esfera han hecho por igual durante 12 largos años ´aportes espontáneos sociales´a su elegante madriguera.
De la misma manera quien fuera un pobrete profesor montado en un cepillito, devenido en magnate revestido con la aureola de un Donald Trump, Bill Gate y los jeques de Dubay, se revistió de su condición de estadista para obtener, durante sus largos y repetidos viajes al exterior, recursos financieros, tecnológicos y logísticos permanentes de fundaciones y centros educativos de diversos países del mundo, tales como Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y de otras partes.
A ese respecto la prensa en general ha publicado los acuerdos-contrato firmado por Fernández con universidades como la de Nueva York, Harvard, Georgetown, etc. ¡Pero la trama de Leonel con estas instituciones es que les ha hecho creer que con sus contribuciones están apoyando a la educación pública de la República Dominicana , cuando en la realidad los enormes recursos en cuestión han sido para el engrandecimiento de Funglode y como corolario para la gloria y poder político de alguien en particular.
Quien esto escribe fue testigo de uno de estos ´acuerdos´de Fernández con la New York University, cuando en nuestra condición de periodista asistimos a la firma del mismo varios años atrás en una dependencia de ese centro educativo ubicado en la avenida Lexington cerca de la calle 34, en el downtown de la Gran Manzana.
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